El articulo que traemos a continuación es una joya, como todo lo de él maestro Arturo Jauretche.
Los medios de comunicación, el papel del periodismo, la prensa "independiente". La tan nombrada SIP.
Pero mejor, que nos lo cuente Arturo desde aquellos años...
Una columna de la revista "Time", número del 15 de abril de 1957, se encabeza con el retrato de Jules Dubois, del "Chicago Tribune" y capo máximo de la mafia perio dística de la SIP, que es la sigla correspondiente al nom bre español del Sindicato Interamericano de Prensa. IAPA, es la sigla de la misma institución, en inglés, que aparece en el texto.
"Afortunadamente para los reporteros, Castillo Armas era un viejo amigo: había estudiado bajo las órdenes del Coronel Instructor Dubois, durante la Segunda Guerra Mundial, en el Comando de Estado Mayor de los Estados Unidos en Fort Leavenworth."
Que un coronel del ejército de los Estados Unidos ca lifique a los gobiernos latinoamericanos, decida cuál es democrático, cuál es totalitario, y cuál conviene a los pue blos del continente, y dirigiéndose a la opinión pública de esos pueblos ocupando la primera plana de los diarios más importantes, juzgue el valor militar y moral de nues tros jefes y oficiales, decida quiénes son honrados y quié nes no, y quiénes son patriotas y quiénes son traidores a eu patria, no tiene nada de objetable; salvo la despropor cionada difusión de su juicio que se niega a los coroneles, generales, almirantes, cabos y sargentos de los países afectados.
Pero es un crimen, una burda infamia periodística que se oculte que ese señor Jules Dubois es jefe del ejército de una gran potencia.
En la nota del 9 de marzo del corriente año, una de las que regularmente se publican en "La Nación" en pri mera página, bajo el título: "La América de hoy", el se ñor Dubois, mejor dicho el coronel Dubois, hace el elogio, bajo el subtítulo "Un gobierno honrado", del presidente de El Salvador, José María Lemos y dice: "Recordamos la época en que el teniente coronel José María Lemos, junto con el mayor Adolfo Rubio Melhado, eran estudiantes en la Escuela de Comando y Estado Mayor en Fort Leaven worth, Kansas. Terminaron a la cabeza de sus compañeros en la clase de estudiantes de las naciones latinoamericanas. Hoy Lemos es el presidente de El Salvador y Melhado, es el secretario de la presidencia".
Aquí el coronel Jules Dubois pudo decirnos cómo lo sabe, cómo pudo explicarnos su amistad con Castillo Ar mas. Pero lo calló. Convenía callar que habían sido alum nos suyos mientras se iba regando de discípulos de la aca demia de Fort Leavenworth la América tropical, (el cinturón de la lucha por la banana, como dice "Time").
PARA QUE SE OCULTA EL CORONELATO DE DUBOIS
La omisión del grado de coronel del ejército norte americano de Mr. Jules Dubois, hecha deliberadamente por él, y sistemáticamente por la prensa que responde a la SIP, tiene por objeto engañar a la opinión pública. No se trata de un periodista, sino de un coronel de informaciones de un ejército extranjero, y toda la prensa continen tal se complica en la maniobra que consiste precisamente en presentar a ese sujeto como un simple periodista y no como un militar al servicio de una potencia determinada.
Esos mismos diarios que ocultan la verdadera identi dad de Dubois, se han esmerado en difundir internacionalmente los nombres y las actividades de cuanto oficial del ejército argentino han realizado misiones reservadas en el exterior, y han delatado sus enlaces y relaciones. Más aún; se ha hablado por esa prensa, argentina, descalificando moralmente a los jefes y oficiales que han cumpli do funciones de información en el exterior, y esto se ha hecho con la misma prolijidad con que se ha favorecido la ocultación de casos como el de Dubois.
Es muy distinto para la opinión pública que se diga o no que Dubois es coronel. Porque Dubois coronel, deja de ser un simple periodista cuya finalidad es informar a la opinión, para convertirse en un agente directo de una política extranjera. La SIP y toda la prensa afiliada del
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continente queda definida con este simple hecho. Ni el director de "La Prensa" ni el director de "La Nación" lo ignoran y, al ocultarlo, revelan que están en el plan.
Creo que con esta nota Dubois está quemado ante lo indestructible de la prueba. Mañana lo sustituirá otro y ahí estará de nuevo la malicia, porque la sustitución ten drá por objeto seguir engañando sobre la supuesta objeti vidad del corresponsal. No nos engañemos nosotros, pues no tiene la culpa el chancho sino el que le da de comer, y aquí los que dan de comer son los diarios afiliados a la SIP, interesados en que la opinión pública del continente sea manejada por los servicios de informaciones de otras potencias, que lo mismo pueden ser los del poder imperial como los de la finanza internacional.
ACERTO TODAS MENOS UNA: LA ARGENTINA DE 1955. ¿POR QUE?
La nota de "Time" que vengo comentando no tiene desperdicio. Ella nos informa de las altas condiciones pe riodísticas del coronel Dubois, que "ha desarrollado mis teriosa facilidad para saber cómo y dónde va a irrumpir una noticia", y nos hace una prolija narración de las ve ces que Dubois ha estado en el terreno de las revoluciones latinoamericanas precisamente en el momento propicio, cosa perfectamente explicable en un coronel de informa ciones del ejército norteamericano que compagina sus ac tividades como tal con sus actividades periodísticas. ¡Fe nómeno! ¡Este coronel Dubois está siempre en la pomada!
¡Como para no estarlo!
Sin embargo no estuvo en la pomada para la revo lución "libertadora" argentina de 1955 y llegó tarde. Es que en ésta cantaban otros gallos y de los mejores gallitos de riña que cría Inglaterra. Esa es otra historia, como dice Kipling, ¡y otro servicio de informaciones!, decimos nos otros. Porque no nos engañemos tampoco sobre el talento del coronel Dubois y sus compinches nativos. La política de fondo contra nuestro país está mejor orquestada que lo que ellos creen y generalmente creyendo que hacen el juego de un país hacen el de otro. Estos norteamericanos son unos niños de teta al lado de los ingleses, que les dejan hacer el trabajo de desgaste a sus primos rurales, pero se sientan a la mesa cuando ésta está servida.
Braden y los bradenistas hicieron todo el juego de desgaste, y a Estados Unidos le tocó la tara de bloquear el país, especialmente en materia informativa. Su Majes tad Británica se replegó a la espera, y se sentó a la mesa en el momento oportuno, único momento oportuno que ig noró el coronel Dubois, tan ligerón en el cinturón de los países de banana. Pero este país es proveedor de carne de vaca y de cordero, como dice Churchill en sus instruc ciones a Halifax, y "allí no cederemos" a los Estados Uni dos. (Memorias de Churchill, tomo VI de la edición de Boston.) Y después digan que Scalabrini Ortiz vio visiones en su sacrificada tarea de avivarnos a todos y enseñarnos cómo se construyen los imperios y cómo se destruyen las naciones cuando éstas se liberan de la esquizofrenia na cionalista, como dice un almirante que tiene el complejo de su pinta de cabecita negra y quisiera ser como Hartung, rubio y grandote, olvidando que lo mejor que tiene es la pinta, que es lo único que lo vincula al país. Pero los complejos son así.
Menos mal que el país no tiene complejos, y que tie ne cabecitas negras descendientes de fundadores de ciu dades y de guerreros de la independencia, que ya quisie ran los tilingos del barrio norte, para sus árboles y que además ¡saben leer los diarios! Lo dice un descendiente de gringos que tiene el orgullo de poder codearse con "cabecitas negras".
5 de abril de 1958
ARTURO JAURETCHE
FILO, CONTRAFILO Y PUNTA









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